CIUTADELLA

La antigua capital de Menorca es, sin duda, una de las ciudades más bellas del Mediterráneo. Su casco histórico, declarado Bien de Interés Cultural, despliega un laberinto de callejuelas empedradas flanqueadas por palacios señoriales, conventos e iglesias de piedra de marés dorada. El puerto natural, uno de los más espectaculares de las Islas Baleares, concentra la vida social entre terrazas, embarcaciones y restaurantes.

Ciutadella conserva con orgullo una identidad propia: se habla el catalán menorquín, se celebran las fiestas de Sant Joan con sus emblemáticos caballos y se respira una elegancia serena que la distingue del resto de la isla. Pasear por la plaza des Born, visitar la catedral gótica o perderse por los rincones del puerto es una experiencia imprescindible para cualquier visitante.